Cartas a quien pretende enseñar: 1

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Primera Carta:

Enseñar-aprender. Lectura del mundo, lectura de la palabra.

 

El enseñar no existe sin el aprender. El aprendizaje del educador al educar se verifica en la medida en que el educador, humilde y abierto, se encuentra permanentemente disponible para repensar lo pensado, revisar sus posiciones. El educador que actúe así tiene un momento rico de su aprender en el acto de enseñar. El educador aprende primero a enseñar, pero también aprender a enseñar al enseñar algo que es reaprendido por estar siendo enseñado.

La responsabilidad ética, política y profesional del educador le impone el deber de prepararse, de capacitarse, de graduarse antes de iniciar su actividad docente. Esa actividad exige que su preparación, su capacitación y su graduación se transformen en procesos permanentes. Su experiencia docente, si bien es percibida y bien vivida, va dejando claro que requiere una capacitación permanente del educador, capacitación que se basa en el análisis crítico de su práctica.

El acto de estudiar siempre implica el de leer aunque no se agote en éste. De leer el mundo, de leer la palabra y así leer la lectura del mundo hecha anteriormente. Pero leer no es mero entretenimiento ni tampoco es un ejercicio de memorización mecánica de ciertos fragmentos de texto.

Leer es una opción inteligente, difícil, exigente, pero también gratificante. Nadie lee o estudia auténticamente si no asume, frente al texto o al objeto de la curiosidad, la forma crítica de ser o de estar siendo sujeto de la curiosidad. Leer es procurar o buscar crear la comprensión de lo leído; de ahí la importancia de la enseñanza correcta de ka lectura y de la escritura, entre otros puntos fundamentales. Es que enseñar a leer es comprometerse con una experiencia creativa alrededor de la comprensión y de la comunicación. Y de la experiencia de la comprensión será tanto más profunda cuanto más capaces seamos de asociar en ella –jamás dicotomizar- los conceptos que emergen en la experiencia escolar procedentes del mundo de lo cotidiano. Un ejercicio crítico siempre exigido por la lectura es necesariamente por la lectura y necesariamente por la escritura de cómo franquear fácilmente el pasaje de la experiencia sensorial a la generalización que se opera en el lenguaje escolar, y de éste a lo concreto tangible.

Estudiar es desocultar, es alcanzar la comprensión más exacta del objeto, es percibir sus relaciones con los otros objetos. Implica que el estudioso, sujeto del estudio, se arriesgue, se aventure, sin lo cual no crea ni recrea. Es por eso también que enseñar no puede ser un simple proceso de transferencia de conocimientos del educador al aprendiz. Al estudio crítico corresponde una enseñanza igualmente crítica de comprender y de realizar la lectura de la palabra y la lectura del mundo, la lectura del texto y la lectura del contexto.

Nadie que lee que estudia, tiene el derecho de abandonar la lectura de un texto como difícil, por el hecho de no haber entendido lo que significa la palabra epistemología, por ejemplo. El lector estudioso precisa de ciertos instrumentos fundamentales sin los cuales no puede leer o escribir con eficiencia: diccionarios, entre ellos el etimológico, el filosófico, el de sinónimos y antónimos, manuales de conjugación de los verbos, de los sustantivos y adjetivos, enciclopedias. La lectura comparativa de texto de otro autor que trate el mismo tema y cuyo lenguaje sea menos complejo. Usar estos instrumentos de trabajo no es una pérdida de tiempo: es tiempo fundamental del trabajo, del oficio placentero de leer o de escribir.

La comprensión es trabajada, forjada por quien lee, por quien estudia, que al ser el sujeto de ella, debe instrumentarse para hacerlo mejor. Por eso mismo, leer, estudiar, es un trabajo paciente, desafiante, persistente. No es tarea para gente demasiado apresurado poco humilde que, en vez de asumir sus deficiencias, prefiere transmitirlas al autor del libro considerando que es imposible estudiarlo. Estudiar es una preparación para conocer, es un ejercicio paciente e impaciente de quien, sin pretenderlo todo de una vez, lucha para hacerse la oportunidad de conocer.

La relación entre leer y escribir debe ser entendiéndolos como procesos que no se pueden separar, como procesos que deben organizarse, como procesos que deben organizarse de tal modo que leer y escribir sean percibidos como necesarios para algo. En primer lugar la oralidad antecede a la grafía: cuando aprendemos a leer lo hacemos sobre lo escrito por alguien que antes aprendió a leer y escribir. Al aprender a leer nos preparamos para a continuación escribir el habla que socialmente construimos. Uno de los errores es el de dicotomizar el leer del escribir y desde el comienzo de la experiencia en que los niños ensayan sus primeros pasos en la práctica de la lectura y de la escritura, tomamos estos procesos como algo desconectado del proceso general de conocer.

Si el estudiar no fuera para nosotros casi siempre una carga, si leer no fuese una obligación que hay que cumplir, si por el contrario estudiar y leer fuesen fuente de alegría y placer, de la que surge también el conocimiento indispensable con el cual nos movemos mejor en el mundo, tendríamos índices que revelarían una mejor calidad en nuestra educación.

No es correcto esperar que las transformaciones materiales se procesen para después comenzar a enfrentar correctamente el problema de la lectura y la escritura.

La lectura crítica de los textos y del mundo tiene que ver con su cambio en el proceso.

Freire, Paulo. Cartas a quien pretende enseñar. Siglo Veintiuno Editores. 2009. Pp 28-42

¿Qué es Edmodo?

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Imaginen que Facebook, amigable, sencillo, rápido de usar para compartir información, fotos y comentarios, sirviera para la educación. Bueno, existe: es Edmodo,  plataforma pensada para la interacción docente-alumno de forma sencilla. Para entrar simplmente hay que ir a http://www.edmodo.com y lo primero que va a aparecer es que uno se tiene que registrar:

Cuando uno se registra por primera vez como docente simplemente pide los datos personales. A partir de que la cuenta del docente fue creada, se pueden ir haciendo grupos para trabajar con los alumnos distintos temas o materias. Cada grupo al ser creado, genera un código que es lo que los alumnos usarán para darse de alta.

Cuando uno se registra como alumno, forzosamente debe tener el código del grupo, de otra forma la plataforma no permitirá la creación de la cuenta. Esto es con el fin de que no haya confusiones y no se ingrese al grupo equivocado. Aquí hay un pequeño tutorial:

Como ven es muy sencillo: casi como darse de alta en cualquier  red social. Una vez que están inscritos en el grupo, se irán recibiendo las notificaciones, los ejerciocios y los mensajes conforme el profesor los envíe.

Un grupo de trabajo de Edmodo permite crear una biblioteca e ir subiendo archivos. Esto facilita la entrega de trabajos y evita que se traspapalen (ya sea en físico o en una cantidad enorme de correos electrónicos). Permite mucho control y manejo de grupo: únicamente los que tienen el código del grupo pueden entrar y eso permite al docente tener un gran control del grupo y la entrega de trabajos. De hecho, un mismo docente puede ponerle distintos colores a los grupos para no confundirse, desde su perfil.

Uno de los profesores que ya usan Edmodo para trabajar con sus grupos es Juan Manuel Zurita y por lo mismo ya ha hablado de lo que Edmodo y cómo enviar una tarea vía Edmodo en su blog. Vale la pena que le den una leída a sus posts al respecto.

Pero ante todo recuerden que no hay que tener miedo. El miedo lo paraliza a uno. Simplemente aventúrense a explorar. Saldrán muy satisfechos.

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Corrientes de Filosofía de la Educación 20/08/11

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¿Qué es la Filosofía de la Educación? Como disciplina académica inicia en 1806 con Herbart, empero, no significa que no hubiera reflexión previamente.

Kant dice que sí hay una disciplina que se encarga de la formación humana (Bildung) que es la Pedagogía. Herbart retoma al respecto y nombra a la Pedagogía como ciencia social.

Problemas que se investigan en torno a la Educación:

  • Hay incoherencia entre el decir y el hacer.
  • ¿Ciencia o filosofía de la Educación?
  • Se concentra mucho en la escuela, dejando de lado otras instituciones educativas.

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Didáctica II 20/08/11

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El Docente y los programas Escolares

Por Ángel Díaz Barriga

Capítulo 1: La Conformación de Planes y Programas de Estudio en la Pedagogía del Siglo XX

3 ideas importantes:

El eje de la relación pedagógica se modificó drásticamente en el siglo XX. Educar para el empleo se convirtió en la finalidad central de la educación.

La noción de “programas de estudio” surge en el siglo XX. En la “escuela tradicional” el problema de los planes de estudio es considerado desde la didáctica como una propuesta de temas muy amplios a desarrollar en el transcurso de la etapa académica. Previo a la industrialización el alumno asiste a clase a partir del deseo de saber que provoca la intelectualidad del docente.

A partir del siglo XX los planes y programas fueron pensados para ser cumplidos. Se incorpora la visión de la administración científica del trabajo a la elaboración de planes y programas de estudio.

Partiendo de ello, en la clase del sábado 20 de agosto de 2011 de Didáctica II se dijo:

 

Antes los fines de la educación eran más humanistas, ahora se van por la productividad.

Actualmente el 1º paso para hacer un curriculum es un estudio descriptivo (de mercado) para ver las necesidades. Un plan de estudio es una propuesta de formación que actualmente responde a las necesidades estatales. El docente es un operario que aplica o acata el plan de estudios, ya no lo ve como una herramienta para cumplir con su proyecto de enseñanza. Díaz Barriga quiere cambiar esta visión de ejecutor para recuperar el papel de los docentes en el plan de estudio.

Plan de estudio

 

Orígenes En Estados Unidos a principios del siglo XX durante la depresión posguerra
Representaciones y significaciones Articulación a través de la propuesta formativa entre la escuela y las necesidades de producción
Fines
  • Educación para el empleo
  • Lograr metas comportacionales
  • Despojar al docente de la dimensión intelectual de su trabajo
Conflictos
  • Instrumento de control
  • Medio de operación
  • Tienen una doble función

Pedagogía ¿MMC?

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Soy estudiante de Pedagogía. Eso, para los que bien me conocen o han leído mi “bio” en Twitter o en Google+ o incluso en mis blogs, no es novedad. Lo que tal vez sea novedad es la constante lucha que decirme “estudiante de Pedagogía” representa en mi vida.

Antecedentes: me considero una mujer inteligente. Me gusta pensar y reflexionar, me gusta estudiar y prepararme y estoy muy acostumbrada a trabajar arduamente para obtener lo que busco en esta vida. Desde hace años aprendí que si no hago yo las cosas nadie me las va a regalar, y si bien creo en las parejas estables no creo en el cuento de hadas donde llega el príncipe azul con millones de dólares en la bolsa para un “y vivieron felices (y sin trabajar) para siempre”. Confieso que en algún momento me ofrecieron mantenerme, para que yo me dedicara única y exclusivamente a la casa y a mi hijo. ¿Honestamente? No me faltaba nada en cuanto a dinero se refiere. Pero mi inquietud natural y mi cerebro ávido de ideas no me dejaban estar en santa paz. Necesitaba libros, letras, lecturas, discusiones. No existían en ese “hogar feliz” del que hace años huí.

Cuando dije que iba a estudiar Pedagogía la verdad no sabía la camisa de once varas en la que me estaba metiendo. Sí, claro, el perfil dice que “el estudiante debe estar interesado en los problemas educativos en particular y sociales en general”, “habilidad para el manejo del lenguaje escrito y oral”, “Interés por ofrecer alternativas, explicaciones, argumentos, posibilidades, puntos de vista críticos y reflexivos para educar cada vez mejor a la población”: en pocas palabras, reflexión y pensamiento crítico necesarios. Sonaba muy bien. Los puntos angulares de la Licenciatura son la Filosofía, la Psicología, la Sociología y se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM; al menos ahí la curso yo. Era como mandada a hacer para mí y por ello entré felizmente en 2008 y la retomé en 2010.

¡Cuál no sería mi sorpresa en 2010 cuando mis amigos filósofos me miraron extrañados ante mi interés por la Pedagogía! Vaya, hasta mi novio, hombre inteligente y crítico que si bien no es filósofo de profesión, lo es de vocación, me observó con cierta extrañeza “¿Pedagogía?”

No, ninguno trató de convencerme de lo contrario, pero no se veían muy convencidos. Primer debate: ¿es la Pedagogía una ciencia? Cuando me hicieron la pregunta había un brillo pícaro en sus ojos, lo recuerdo claramente. “No, por supuesto que no lo es”, contesté como si tal cosa. ¡Desarmados! “Ay, así no es divertido” exclamó una querida amigaría, filósofa. No entendí hasta después.

El “problema” de mis amigos y de mi novio para con la Pedagogía no era la Pedagogía per se, ni mucho menos yo misma, sino el estigma que hay alrededor de esta disciplina para ellos. Ellos conocen a las pedagogas (no pedagogos) de cierta universidad de paga donde estudiaron mis amigos filósofos. Son niñas de familias más o menos acomodadas, en general, que se juntan en grupitos cuchicheantes y de repente estallan en carcajadas simplonas ante la menor provocación. Son niñas que generalmente los demás estudiantes de la universidad en cuestión veían más tiempo fuera que dentro del aula de clases y que claramente se veía que estaban en la universidad Mientras Se Casaban. ¿qué cosa? Sí, así tal cual. La Pedagogía era nada más un mero divertimiento, un pretexto para socializar. Los filósofos se cuestionaban qué veían en sus clases y si de verdad estudiaban. Ellos ya se habían comprado el estigma de que es una carrera sencilla,  por ser claramente MMC.

Me ofendí terriblemente al conocer esto. Lo comprendí perfectamente al enfrentarme a las pedagogas de su universidad. Eran un cliché con pies. Qué dolor. Empecé a platicar de vez en cuando con una o dos de ellas. Jamás en la vida hablan de la carrera (yo a veces siento que no hablo de otra cosa), nunca las he escuchado mencionar a los autores de los que me he enamorado: Philippe Meirieu, Ángel Díaz Barriga, Paulo Freire… Está bien, no todos debemos amar a los mismos autores, pero ¡vaya! Ni siquiera trabajan en algo referente a la educación. En bancos, en laboratorios farmacéuticos… Ok, la Pedagogía no involucra forzosamente dar clases, eso es un hecho, pero involucra pensamiento, reflexión, apoyar a los planes de estudio, hacer investigaciones: el campo de trabajo es muy amplio. En las pedagogas que conocí por mis amigos no veo jamás esa pasión, esa chispa que noto en la FFyL. Con razón mis amigos me vieron con cara de “¿va en serio?” cuando dije que iba a ser pedagoga.

¿Por qué esta idea de que una licenciatura debe ser en lo que uno se casa? Igual, una conocida mía me comentó que su propia familia le dijo “Qué bien que vas a estudiar Historia del Arte, para que tengas en qué entretenerte cuando te cases”… su madre estudió Pedagogía con esa idea también: algo en qué entretenerse, como si la licenciatura fuera un juguete en lo llegan los bebés que, a mi parecer y bajo este cristal, también han de ser juguetes para entretener a este tipo de mujeres. ¿Vale la pena gastar tiempo, esfuerzo y dinero para darle un divertimiento a las mujeres en lo que se casan?

Yo no estoy en contra de que una mujer decida que prefiere ser ama de casa hecha y derecha, cada quien está en su derecho de ser lo que desee en esta vida. Para algunos debe funcionar a las mil maravillas. Yo ya lo probé y no me funcionó. Lo que no creo que esté bien es uno: alimentar la idea de que ciertas licenciaturas sólo sirven MMC, como la Pedagogía o Historia del Arte y dos: hacer perder el tiempo a los profesores y el resto del alumnado. Reitero, no estoy en contra de los planes de vida de cada quien. ¿pero se han puesto a pensar todo lo que involucra para un docente preparar su cátedra? Es frustrante como alumno y como docente (he estado en ambos lados del escenario) enfrentarse a compañeros que no tienen el menos interés en hacer algo productivo gracias a lo que se está estudiando. Para el docente es una pérdida de tiempo, esfuerzo y a la postre de ilusión: ¿preparar cátedra para que no valga la pena? ¿para que saliendo del salón ya hayan olvidado lo que dije? ¿para que no lean, no piensen, no discutan? Como alumno también es pesado: el compañero que nada más calienta la banca y no fomenta una buena discusión dan ganas, perdón, de estrangularlo/a.

¿Cuál es la solución? No sé bien a bien la solución tajante para ello. Es más, no creo que exista. De entrada es fácil irnos a los supuestos y decir que creemos una universidad MMC y ya. Sin embargo ya existen las que se consideran universidades para señoritas, y eso no evita que otros posibles candidatas MMC entren a otras escuelas.

Creo que tal cual lo importante es dejar de fomentar esta creencia dentro de las escuelas. Si bien no podemos hacer mucho por la educación natural (la educación que recibimos en casa todos), los docentes pueden promover en la educación artificial el que ir a ala escuela y prepararse no es un hobby: involucra tiempo, esfuerzo, dinero, aun cuando hablemos de una escuela pública.

El plan de vida es de cada quien y si de verdad el máximo de una mujer es ser ama de casa ¡se vale! Pero fomentar que ciertas licenciaturas sólo sirven para entretenerse “de mientras” es lo que no se vale. El estigma debe romperse empezando por las mismas escuelas y los docentes.

Yo, desde mi trinchera, no puedo más que poner mi granito de arena para demostrar que la Pedagogía, si bien no es una ciencia, no es tampoco un divertimiento. Un buen pedagogo puede y debe fomentar un cambio en la educación. No soy tan idealista como para creer que podemos cambiar al mundo completamente, pero podemos poner nuestro granito de arena.

Sólo con profesionistas que vayan rompiendo estos paradigmas y docentes que desde sus aulas también los vayan rompiendo llegaremos a ese punto en que no etiqueten a las licenciaturas como MMC.

Sábado, 13 de agosto, 2011

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Inicia 4º Semestre, lo que marca la mitad de la carrera. El grupo en general ya se conoce, pues llevamos ya año y medio juntos. No hay muchas sorpresas en general, porque los maestros ya los conocemos en general. Pero vamos por partes:

Comunicación Educativa II: La dinámica será, valga la redundancia, más dinámica en esta ocasión. Si bien iniciamos el semestre pasado con mucha teoría ahora vamos a la práctica. Es indispensable que lleguemos con las lecturas ya procesadas que si no, no habrá de dónde sacar tema de discusión. Haremos trabajos en equipo de 2 a 4 personas y es probable que hagamos una “práctica de campo” aún por definir. Las lecturas así como el cronograma están en el blog de la profesora.

Psicotécnica II: Tras hacerla enojar el semestre pasado ante la arrogancia grupal de decirle que ya teníamos demasiada carga de trabajo y era mejor priorizar, este semestre la maestra Bustamente llegó con un programa muy pesado de lecturas que requieren un mapa conceptual por cada lectura (recordando un poco la estrategia del maestro Jacobo) así como una serie de evaluaciones. La participación también cuenta así que no pueden no leer.

Historia II: El maestro Rivera Pizano entregó de nueva cuanta una antologoía y quedó en mandar el programa por correo electrónico. La dinámica ya la conocen: lecturas con trabajos por tema. Hay que entregar todos los trabajos.

Estadística II: A seguirle con el proyecto de investigación que iniciaron el semestre pasado y seguir leyendo el libro de Levin. Hay que darse de alta en el Grupo de Yahoo que corresponde a esta materia (y les recomiendo darse de baja del anterior para que al rato no se confundan)

Teorías del Aprendizaje: Primera maestra nueva este semestre, Lourdes Aguilar quiso hacer lluvia de ideas cono nosotros para ver las expectativas grupales. De mientras ya tenemos el programa ennuestro correo y la primera lectura para trabajar.

Corrientes de la Filosofía de la Educación II: El maestro Bruno nos ha dejado y en su lugar llega Alexandra Peralta para ayudarnos. Vamos a ver Filosofía del Siglo XX. Nos mandará el programa por correo electrónico y ya nos dejó una antología que incluye todas las lecturas. Hay 6 entregas con ella: 3 ejercicios y 3 ensayos.

Didáctica II: Nuevamente nos enfrentamos a Rosa Padilla y Yamille. Esta vez vamos a trabajar sobre una plataforma llamada Edmodo, muy parecida a Facebook, pero diseñada para trabajo profesor-estudiantes.  Yamille nos enviará la clave de grupo para que nos demos de alta y vayamos trabajando el portafolio que debemos entregar como trabajo final. Es importante ir realizando las lecturas, pues si la maestra nota que no leímos, no habrá clase. La participación va a contar como parte de la calificación.

Básicamente a eso nos enfrentamos este semestre. No dejen de leer ni de cumplir, que el grupo ya se carga mala fama y este semestre no dudo en que nos pueda traer graves consecuencias ante el enojo de cualquiera de nuestros maestros. ¡Éxito!

Arrancamos

Por una serie de motivos que no mee pondré a explicar, mi antiguo blog de Blogger para Pedagogía ya no está funcionando. Es por ello que abro este espacio para compartir y reflexionar no sólo con mis compañeros sino con quien se interese en el Pedagogía y su estudio. La idea es crear una verdadera comunidad que nos permita a todos crecer.

Sean bienvenidos todos los que entren a este mundo. Ojalá les sea de utilidad y ante todo, compartan🙂